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Brazilian court recognises validity of handwritten will, despite lack of witnesses

Wednesday, 22 May, 2019

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The Court of Justice of Rio de Janerio (Tribunal de Justiça do Rio de Janeiro) has validated a handwritten will, despite it not being witnessed by three signatories under the requirements of article 1,876 of the Civil Code (Código Civil).

The validity of Ivan Paez Soares’ will, written five days prior to his suicide, had initially been dismissed in the 10th Civil Court of the Comarca de Niterói, on the grounds that the legal formalities for the validity of a private will had not been fulfilled.

According to paragraph 1 of art 1,876, a private handwritten will must be read and signed in the presence of three witnesses, who also sign it. However, art 1,879 adds that, “In exceptional circumstances, the private testament of one's own hand, signed by the testator, without witnesses, may be confirmed, at the discretion of the judge.”

In the 11th Civil Chamber of the Court of Justice of Rio de Janerio, Judge Fernando Cerqueira Chagas pointed out that the legitimacy of the will had not been detracted from by the lack of witnesses, as the testator’s signature itself had been recognised and validated by a notary, the provisions made in the will had been accepted and fulfilled by at least one of the heirs, his son Marcelo Short Soares, and the other heirs did not deny its authenticity.

Commenting that several of the provisions in the will had been also fulfilled by all the heirs, Chagas said he believed that they recognised the document as a legitimate testamentary manifestation of their father’s wishes.

He ruled that strict compliance with the legal requirements of a valid will should be balanced with the content of the document, and that the content should prevail when there is no doubt as to it being the wishes of the testator: “When examining the act of disposition of last will, one should always privilege the search for the testator's real intention regarding their goods, done in a free, conscious and spontaneous way, demonstrating their mental capacity for the act.”

As regards the mental capacity of the deceased, Chagas did not question Soares’ ability to make decisions about his property. However, he did point out that due to the fact that Soares made the will five days prior to committing suicide, it was unlikely that he would have been in a fit mental state to follow all the legal steps in order to validate the document, hence the lack of witnesses.

Consequently, Chagas recognised the authenticity and legitimacy of the document as the “last manifestation of the will of the testator.”

Sources

Tribunal de Brasil reconoce la validez del testamento manuscrito, a pesar de la falta de testigos

El Tribunal de Justicia de Río de Janeiro (Tribunal de Justiça do Rio de Janeiro) ha validado un testamento manuscrito, a pesar de no contar con tres testigos firmantes según los requisitos del artículo 1876 del Código Civil.

La validez del testamento de Ivan Paez Soares, redactado cinco días antes de su suicidio, había sido inicialmente descartada en el 10.° Juzgado Civil de la Comarca de Niterói, sobre la base de que no se habían cumplido las formalidades legales para la validez de un testamento privado.

Conforme al párrafo 1 del artículo 1876, un testamento privado por escrito debe leerse y firmarse ante la presencia de tres testigos, quienes también deben firmarlo. No obstante, el artículo 1879 agrega que: “En circunstancias excepcionales, podrá confirmarse el testamento privado, escrito de puño y letra, firmado por el testador, sin testigos, a criterio del juez”.

En la 11.a Cámara Civil del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro, el juez Fernando Cerqueira Chagas señaló que la legitimidad del testamento no se ha visto afectada por la falta de testigos, dado que la firma del testador mismo ha sido reconocida y validada por un notario, las disposiciones del testamento han sido aceptadas y cumplidas por al menos uno de sus herederos, su hijo Marcelo Short Soares, y los demás herederos no niegan su autenticidad.

Con la observación de que los herederos habían cumplido varias de las disposiciones del testamento, Chagas dijo que creía que lo consideraban una manifestación testamentaria legítima de la voluntad de su padre.

El juez determinó que debería ponderarse el estricto cumplimiento de los requisitos legales de un testamento válido con el contenido del documento, y que el contenido debía prevalecer cuando no existieran dudas de que refleja los deseos del testador: “Al analizar el acto de disposición de la última voluntad, se debería privilegiar siempre la búsqueda de la intención real del testador respecto a sus bienes, si se realizó de manera libre, consciente y espontánea, y se demostró su aptitud mental para el acto”.

En cuanto a la aptitud mental del fallecido, Chagas no cuestionó la capacidad de Soares para tomar decisiones sobre su propiedad. No obstante, sí señaló que dado el hecho de que Soares redactó el testamento cinco días antes de suicidarse, era poco probable que hubiera estado en un estado mental idóneo para seguir los pasos legales que conllevaría validar dicho documento, por ello, la falta de testigos.

En consecuencia, Chagas reconoció la autenticidad y legitimidad del documento como la “última manifestación de la voluntad del testador”.

Fuentes